El día 30 de enero de 2016, en el Parque Central de Mendoza,
compartimos con miles de compañeros peronistas y kirchneristas las palabras de
Martín Sabatella en el marco de la lucha por mantener en pie la Ley de
Servicios Audiovisuales – AFSCA y AFTIC – o Ley de Medios, dónde se habló de la
política neoliberal que vivimos por estos días en la Argentina, de los
decretazos del Presidente Mauricio Macri, etc., todos temas que son por demás
conocidos para quienes nos situamos en el lugar de la oposición de la Alianza
Cambiemos, indistintamente del color político que tengamos.
Pero no es de eso de lo que quiero hablar en esta
oportunidad. Hubo algo que me llamó poderosamente la atención y que ningún
medio de comunicación local o nacional parece haberse percatado.
En medio del acto y del fragor militante, un helicóptero
comenzó a sobrevolarnos en círculos. Así estuvo más de 10 minutos, dándonos
vuelta por encima de la cabeza. No era un helicóptero de la Policía de Mendoza,
los canales de televisión locales no cuentan con un helicóptero para filmar
desde altura, entonces la pregunta que varios de los compañeros que estábamos
presentes nos hicimos es: ¿nos están vigilando?
Muchos militantes filmaron el evento, otros sacamos fotos
para documentar lo que estaba sucediendo para poder compartirlo en los únicos
medios de expresión que nos van quedando: las redes sociales.
Repensando todo lo sucedido, se me vino a la cabeza una
concentración a la que asistí a finales de diciembre de 2015, en la explanada
de la Legislatura Provincial dónde observé apostado a un costado de los
manifestantes un furgón de Gendarmería. Confieso que me sentí intimidado. ¿Un
furgón de Gendarmería en una manifestación pacífica? Nunca en los doce años
anteriores vi en una manifestación a las fuerzas de seguridad apostados. Lo
mismo pensé el sábado. ¿Un helicóptero sobrevolando el acto de Sabatella?
Permítanme que me parezca mínimamente raro.
Fue entonces cuándo entendí que lo que está intentando hacer
éste gobierno es instalar el miedo, la persecución, el terror a salir a las
calles a manifestarnos. En otras épocas estos eventos hubieran sido parte de un
plan del Terrorismo de Estado. En otras épocas hubieran estado las fuerzas
represivas en pie de guerra levantando compañeros y desapareciendolos, aunque
el Ministro de Cultura de la Ciudad de Buenos Aires, Darío Lopérfido, diga lo
contrario.
El gobierno de Cambiemos no puede levantar compañerxs y
desaparecerlos, pero los mecanismos que están utilizando no son muy diferentes
a los de aquellas épocas de horror. Montan presencia para hacernos temerosos y
claudicar en nuestras luchas por los derechos adquiridos, levantan compañerxs y
los encarcelan, tal es el caso de Milagro Sala y de Rodolfo Aguilar, obligan a
compañeros estatales a abrir sesión de sus cuentas de facebook personales en
una computadora delante del jefe jerárquico para así saber qué ideología
política tiene ese compañero y, en caso de ser oposición, es tachado de ñoqui y
dejado cesante en sus labores habituales. Todo lo anterior en complicidad con
el Poder Judicial, las Subsecretarías de Trabajo y, en muchos casos, con el
silencio de los sindicatos. Es, a mi humilde entender, una forma ayornada de
terrorismo, más moderna, más estilizada, pero que a pesar de convencer al
votante ignorante (entiéndase como ignorante a aquel votante que ejerce su
derecho sin la menor información de lo que significan las derechas a nivel mundial
y latinoamericano, y sin saber siquiera quiénes son los candidatos a
gobernarnos) no deja de ser un Estado represor.
Sin ir más lejos, en Plaza de Mayo, Buenos Aires, el
Gobierno Nacional apostó efectivos de seguridad para impedir el tránsito de
cualquier persona que lleve consigo distintivos del Frente para la Victoria,
Kirchnerismo o Peronismo. Eso no lo digo yo, está documentado en videos. O las
redadas por portación de cara dónde se demora a los ciudadanos con fines “identificatorios”
por presumir que son delincuentes. Es decir, si sos morocho tenés antecedentes.
Si bien los gobiernos nacional y provincial son legítimos
desde la perspectiva de sufragio, comienzan a tambalear en un hilo muy delgado
donde sus prácticas son totalitarias, y esas prácticas también se legitiman con
el apoyo de la derecha social y el silencio de los corderos que votaron pero
hacen la vista gorda ante cualquier atropello por parte del Estado.
Sabatella en Mendoza: http://www.mdzol.com/nota/654265-sabbatella-en-mendoza-macri-gobierna-para-las-corporaciones/
Gendarmería en las Manifestaciones: http://www.telam.com.ar/notas/201512/130860-quinto-dia-de-corte-parcial-de-trabajadores-de-cresta-roja-en-el-ingreso-al-aeropuerto-de-ezeiza.html
Declaraciones de Lopérfido: http://www.perfil.com/politica/Desaparecidos--La-ignorancia-de-Loperfido-y-la-maquina-de-humo-de-Cambiemos-20160128-0069.html
Criminalización de la Protesta: http://www.albamovimientos.org/2016/01/urgentecrinimalizacion-de-protestas-detienen-a-lideres-sindicales-en-argentina/
Milagro Sala: http://www.telesurtv.net/news/Crece-el-repudio-ante-detencion-de-Milagro-Sala-en-Argentina-20160116-0041.html
Persecución Ideológica: http://notas.org.ar/2015/12/15/ate-denuncia-persecucion-ideologica-ministerio-seguridad/
Proscripción: https://www.youtube.com/watch?v=OGRcGTQ5Y0U - https://www.youtube.com/watch?v=a-mJFVAlV-g
Identificación discriminatoria: https://www.facebook.com/GabrielaCerruti/videos/10156525484145055/

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